Por Yanelis De Lisser, Profesional ExP 2019.

 

Todo inició en los últimos meses del año 2018. En aquel instante, me escribió una amiga para contarme acerca del Programa llamado “Enseña por Panamá”. Me dijo que la organización estaba recibiendo postulaciones en línea y me explicó cómo podía contactarlos.

Transcurrió un lapso de tiempo para que llegara el grato momento en el que me encontrara frente la pantalla de mi computadora, contestando formularios en línea. Y a medida que los iba llenando, me animaba más a participar en el programa. Y desde luego cada día, crecía mi interés por el Programa “Enseña por Panamá” el cual deseaba conocer más y más. Para mí, muy innovador por los retos plasmados en los formularios en línea.

Después de ese novedoso proceso, recibí una invitación para una entrevista, para la que existían una serie de especificaciones: debía explicar un tema en una micro-clase de cinco minutos, un reto que superé con muchísimo agrado. Tuve que pensar y planear muy cuidadosamente cómo realizar la actividad. A mi mente llegaban un sin número de ideas acerca de la manera en que podía desarrollar la clase en el tiempo estipulado. Tomaba notas de todas esas ideas en orden, y después de ver todo un listado de temas que no se ajustaban a las instrucciones, seleccioné las que me podían servir.

Empecé a planificar varias lecciones pero al final seleccioné solo la mejor de ellas. Continué escribiendo, colocando, quitando y puliendo. Al final, obtuve los resultados deseados. Posteriormente, me enfoqué en el material didáctico; la pregunta era si lo confeccionaba en cartón reciclado, papel manila, papel de construcción, cartulina u otros materiales que tenía a mano. Por fin me decidí por dos cartulinas de color blanco, con las que elaboré el instrumento pedagógico. Todo lo realicé con amor, esfuerzo, dedicación y con ganas de salir avante en todo y ser una de las seleccionadas para el Programa de Liderazgo Educativo de Enseña por Panamá.

Llegó el anhelado día de la entrevista y conocí algunos candidatos y a los evaluadores. En cinco minutos expuse la lección, utilizando el material didáctico. Y considero que viví uno de los momentos más significativos de mi vida, pues me sentí muy feliz, realizada y agradecida. Después, tuve una sorpresa, ya que efectuamos un trabajo en equipo con el grupo de candidatos, y durante esos instantes tuvimos una especial sincronía entre todos, empezamos a dialogar y a conocernos un poco.

Durante la entrevista, me sentí cómoda y más porque tenía frente a mí a todo un selecto equipo de profesionales (aprovecho esta oportunidad para felicitarlos y agradecerles por toda esa titánica labor que se encuentran realizando en pro de mi “Patria Panamá”).

Durante dos largos meses, esperé con ansias los resultados, pero ahí estaba la encargada de reclutamiento dándome aliento, diciéndome que no desesperara, que continuara hacia adelante. ¡Qué bien se siente uno cuando alguien va a nuestro lado, por el sendero de la vida, dándonos aliento! Porque nada en nuestro diario vivir es fácil y es muy importante extender las manos y escuchar una voz amiga.

Más adelante fue mucho más intensa mi emoción al recibir la invitación para participar en el Instituto de Verano, así que preparé mis maletas lo más rápidamente posible y viajé desde la provincia de Chiriquí hasta el poblado de Río Grande, en la provincia de Coclé.

Llegamos al sitio donde se desarrollaría la primer capacitación intensiva del Programa. El lugar era digno de admirar por su gente, los vientos bastantes extraños e incesantes, la edificación donde nos alojaríamos y recibiríamos las sesiones de Formación. Y también recuerdo con mucho cariño los primeros momentos de convivencia con mis nuevos compañeros y cada una de las intensivas enseñanzas recibidas por un mes, lideradas por especialistas en las diferentes áreas del saber, el recibir los correos electrónicos con material, el intercambio de ideas, las planificaciones orientadas a ofrecer aprendizajes significativos y las prácticas en la escuela del área, en donde nos esperaban los niños deseosos por aprender nuevos temas y reforzar lo ya aprendido.

Con sentimientos encontrados nos graduamos del Instituto de Verano, y lo digo así, por la felicidad de haber culminado una etapa y por otra parte, tener que despedirme con mucha tristeza de mis compañeros, con los cuales pasamos tiempos inolvidables, conociendo sus características, sus valores y sus temperamentos.

En esos momentos, todavía no me habían asignado a la institución educativa en la cual iba a laborar pero nunca perdí la fe ni la esperanza porque en mi interior estaba la convicción de que mi misión era trabajar como profesora en la Escuela Aguacatal, en la cual había realizado mi práctica docente. Y fue así, por lo cual levanté mis manos hacia arriba, rebozando de gozo y felicidad.

Luego esperé por los trámites a realizar, para así ingresar a trabajar formalmente en la Escuela Aguacatal. Terminado el procedimiento, la directora del centro educativo me dio las directrices y el horario de clases, el cual reflejaba que estaría dando las cátedras de: matemática, física, química, biología e introducción a la física y química; con esas asignaturas me encontraba como pez en el agua; a pesar de que tenía un horario de clases de 30 horas semanales, a las cuales se le sumaron el trabajo extracurricular que desarrollé con mis estudiantes. Laboré como profesora de los grupos de séptimo, octavo y noveno grado en la Tele Básica Aguacatal, con programas totalmente diferentes, obteniendo toda una maravillosa experiencia con el respaldo y apoyo de nuestra directora, la coordinadora, el personal docente y administrativo, los padres de familia, con la comunidad de Aguacatal, que se involucraron al máximo en el quehacer educativo y desde luego, de la mano de mis amados estudiantes.

El primer año del Programa de Liderazgo Educativo ha sido una etapa de mi vida muy especial, en la cual viví durante todo el transcurso del año escolar 2019 una gran cantidad de recuerdos imborrables, que han quedado grabados para siempre en mi mente y en lo más profundo de mi corazón porque Enseña por Panamá es un Programa de Liderazgo Educativo, una puerta abierta de par en par, que ofrece toda una gama de oportunidades y experiencias para los profesionales deseosos de superación y empeñados en laborar con los estudiantes “en el campo feliz de la unión”.

Yanelis De Lisser

Yanelis De Lisser

Profesional ExP 2019

Yanelis es Licenciada en Ingeniería Industrial. Actualmente, forma parte de la Generación 2019 de Enseña por Panamá y trabaja en el Centro Educativo Aguacatal en David, Chiriquí. Ella lidera el proyecto «EduAmbiente», en el que sus estudiantes aprenden a desarrollar proyectos para convertir la escuela en un espacio sustentable y amigable con el medio ambiente.