Por Lisby Sandoval, Profesional ExP 2019

Yo quiero cambiar vidas directamente. Yo quiero ser parte del cambio.

Pasé mucho tiempo reflexionando sobre mi inconformidad en el trabajo que antes tenía. Mi desempeño era bueno, laboraba en mi área, y económicamente no me iba mal, pero cuando me preguntaban: “¿qué haces?”, sentía una gran insatisfacción. Y era que, sin importar lo bien que hiciese mi trabajo, nunca iba a lograr más que logros superficiales. Tan pronto comprendí la razón, decidí darle un giro a mi vida. 

Inicié mi formación pedagógica. Dentro de mí, sabía, que la mejor manera de aportar algo, era enseñando, educando. 

Encontré un anuncio de Enseña por Panamá y supe que era la plataforma ideal para lograr mis sueños. Su visión se alineaba con la mía, la filosofía de que no sólo cada niño merece la oportunidad de tener la mejor educación, sino de que la importancia de la educación está en fomentar cambios positivos en la sociedad en la que vivimos.

De mis chicos he aprendido que las diferencias son valiosas, pero que tenemos muchas más cosas en común, que la escuela no termina en la puerta, sino que el aula es toda la comunidad, que todos tienen ganas de aprender, pero somos nosotros, los educadores, quienes a veces no estamos a la altura de sus exigencias. He aprendido que tenemos que estar a la altura de su motivación. 

La educación es más que enseñarle a mis alumnos un idioma, en mi caso, que imparto inglés, no es solo cómo conjugar los verbos, cuáles son los adverbios de frecuencia; para mí, la enseñanza también es ampliar su mundo, abrir sus mentes, cultivar la amabilidad e inspirarlos a convertirse en mejores personas; darle a mis estudiantes las herramientas para que ellos también sean agentes de cambio.

El mundo necesita a jóvenes comprometidos, sensibles y tolerantes, que construyan puentes y conozcan su valor, que trabajen por la paz y la inclusión. Mi sueño es que cada uno de esos niños con los que hoy comparto, sean quienes, al final, cambien mi mundo.